jueves, 3 de octubre de 2013

Artículo sextante - San Pedro tiene más porque llorar que festejar


En esta ocasión, no solo Antioquia cumple doscientos años. Algunos de los municipios que conforman el departamento también vivirán y disfrutaran la conmemoración de sus bicentenarios.
Doscientos años enmarcan la historia de un pueblo. Como lo es habitual este tipo de fechas merecen un festejo por todo lo alto, no solo con aguardiente, bulla y fiesta hasta el amanecer, como suele ser la tradición,  sino reconociendo aquellas pequeñas cosas que hacen de cada municipio antioqueño un espacio lleno de cultura y diversidad. 

Bicentenario de San Pedro de los Milagros:

San Pedro de los Milagros está ubicado en la subregión norte del departamento de Antioquia. Y el 17 de noviembre del presente año también conmemora doscientos años de haber sido nombrado municipio por el señor dictador de la provincia de Antioquia don Juan Del Corral.
Este pueblo antioqueño ha sido reconocido nacionalmente por su alta producción lechera, su turismo ecológico, y turismo religioso. Es llamado “la puerta cultural del norte”.
Entre los hechos que más se destacan en la historia del municipio se encuentran: En el año 1854 nace en el municipio el periodista Fidel de Jesús Cano Gutiérrez, considerado una de las mayores figuras en la historia de la prensa Colombiana; fue el fundador del diario “El Espectador”.
El 3 de mayo 1926 es inaugurado solemnemente “El Calvario” por el excelentísimo Señor Miguel Ángel Builes, siendo construido a iniciativa del reverendo padre Pedro Lacroix; el terreno fue donado por la matrona Sampedreña Doña Soledad Múnera. Este lugar es visitado por los turistas, gracias a su ubicación, el recorrido permite combinar lo religioso con lo ecológico.
Una de las necesidades esenciales de un municipio es el tema de la salud y para la época no era la excepción. Por esto en 1957 se fundó el hospital Santa Isabel cuyo nombre fue escogido por la Santa Reina de Hungría que paso su vida haciendo el bien y consolando a los enfermos.
Uno de los sucesos que sin duda marcaron la historia fue la elevación de Basílica menor, mediante Breve Pontificio de su Santidad Juan Pablo II el 17 de marzo de1981.
Para el año de 1988 es elegido el primer Alcalde por voto popular siendo el señor Arnoldo Hernández Gómez.
Muchos son los hechos que sin duda enmarcan la memoria de la población Sampedreña. Una tierra rica, donde el último censo señala que el 95% de la ganadería  del poblado está dedicada a la explotación lechera.
Por otro lado para el mes de noviembre de 2013 se tiene planeado la conmemoración oficial de tan dichosa celebración. “No será una fiesta donde se involucre el desorden y la recocha sino un fin de semana muy cultural con el talento del municipio y la participación de sus habitantes”. Menciona Wilson Tamayo concejal de San Pedro.

La leche, el ingrediente principal:

Para esta celebración casi toda la comunidad sampedreña llega feliz. Aunque los productores lecheros de la zona no pasan por la mejor etapa, pues se ven afectados  por la crisis del producto.
La producción lechera, es un negocio que a pesar de ser el motor de desarrollo de zonas enteras, el sustento de miles de familias y este líquido ser el alimento natural de mayor perfección nutricional, se convirtió en  un negocio sometido a un sinnúmero de inclemencias e injusticias. Algunas son inherentes al negocio y otras que no lo son, pero debido a situaciones creadas por el hombre, en su ánimo lucrativo se incorporan y se vuelven prácticas comunes que desestimulan al productor, sobre todo al más pequeño.
Para Wilson Tamayo concejal del municipio y promotor de calidad de la planta lácteos San Pedro “la crisis lechera surge por una política pobre, donde no se reflejan unas recomendaciones y una normatividad vigente en la cual se vea beneficiado el pequeño productor de leche.  Surge a raíz de los bajos precios y de la inconformidad de los productores al no tener quien les realice la compra efectiva de su producto.”
El aprieto para el productor de leche los ha obligado a tomar decisiones drásticas como regalar en los barrios periféricos de la ciudad de Medellín su producto, ya que el costo y la sobreproducción no ayudan a que se acabe la situación. Aparte de esto el pequeño productor que no está asociado a una cooperativa o empresa puede verse mucho más afectado, pues no tiene una  armadura para defenderse de todos estos problemas que trae consigo la falta de concreción entre el Gobierno Nacional y los ganaderos.
El tratado de libre comercio (TLC) es un acuerdo mediante el cual dos o más países reglamentan de manera comprensiva sus relaciones comerciales, con el fin de incrementar los flujos de comercio e inversión y, por esa vía, su nivel de desarrollo económico y social. Según se explica en la cartilla “100 PREGUNTAS DEL TLC” del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo. Desde el punto en que se observe, esta política  deja un panorama distinto y en ocasiones un sin sabor.
Para Gabriel Montoya, productor lechero de la vereda cerezales del municipio de San Pedro le parece que “la iniciativa del TLC, en vez de ayudar, lo que ha hecho es permitir que entren otras opciones o marcas lecheras al país que afectan de gran magnitud la producción y el precio del producto nacional”.
Mientras para Wilson Tamayo “el TLC ha sido una oportunidad muy buena porque se ha podido ingresar agroquímicos  y equipos de ordeno de buena calidad y a muy bajo precio”. Además señala que  “en otros países el sistema de producción lechera es subsidiada por el Gobierno, lo que para Colombia no ha sido posible. Y a su vez esto genera sobrecosto para el fabricante lechero”.
El panorama es crítico, se han generado pérdidas de más de 150 pesos en el precio del litro de leche, el consumo ha bajado un 6% y se estima que se ha dejado de vender el 20% de los 3,8 millones de litros diarios que produce Antioquia. Según el Dane, las importaciones de leche aumentaron 363% en 2012 y totalizaron las 28.594 toneladas, el 71% son de leche en polvo.
“Quizás el día de la conmemoración de los doscientos años, como es habitual nadie le prestara atención al productor lechero, pero debería ser un tema más trascendental para la comunidad Sampedreña. Como se dice en la jerga antioqueña “ponerse la mano en el considere no cuesta nada”. Sería un bonito gesto para los ganaderos apoyarlos con algún evento que permita que la comunidad se acerque y se familiarice con el tema. Mientras tanto será esperar a ver qué pasa”. Indica el señor Montoya.



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